12.10.2018 | PORTUARIAS

EL PUERTO DE SANTA FE ESTA LIBRE DE NAUFRAGIOS

Con la reciente extracción de un exbuque arenero que estaba hundido desde hacía 16 años, se despejó el muelle del Dique I del puerto local. “Apostamos a tener las mejores condiciones para la actividad portuaria”, dijo el presidente del Ente. 

El puerto de Santa Fe acaba de liberarse de naufragios. Lo consiguió tras reflotar y sacar del agua el Rigel, un exbuque arenero que desde el año 2002 se encontraba hundido en el Dique I. 


Si bien un naufragio no impide las operaciones portuarias, sí veda un sector del muelle imposibilitando su uso; además de requerir algunas medidas de seguridad para evitar accidentes u otro tipo de inconvenientes en el lugar. 


El presidente del Ente Administrador Puerto de Santa Fe, CPN Sebastián Simez, explicó que “además de los requisitos legales y de seguridad que determinan tanto la Dirección Nacional de Control de Puertos y Vías Navegables como Aduana, tenemos que cumplir con determinados requisitos operativos. Porque de nada sirve tener un puerto habilitado si no está operable”. 


En tal sentido, Simez agregó que “tener todo el muelle libre de naufragios significa que somos un puerto en mejores condiciones para operar y nos permite tener más posibilidades de amarre. Y nosotros apostamos a tener las mejores condiciones para la actividad portuaria”. 

 


Resolver un naufragio es muy costoso para el organismo que tenga que afrontar la gestión. No obstante, el caso del Rigel pudo solucionarse “a partir de un convenio con la empresa Raúl Negro y Cia. Logramos sacar el Rigel casi a costo cero a cambio de tiempos de amarre y de concesión de espacios”, explicó Simez. 


El presidente del Ente agregó que “estamos muy contentos porque tenemos dentro del espacio portuario santafesino a la mejor empresa de salvataje de toda la Nación”. 


Limpieza, reflote y fraccionado 


Las tareas demandaron varios meses, se ejecutaron en dos etapas, y se llevaron a cabo tras un convenio firmado entre el Ente Administrador del Puerto de Santa Fe y la empresa Raúl Negro y Cía. 
Carlos Paz es Perito Naval en Salvamento y Buceo. Como presidente de la mencionada firma estuvo abocado a reflotar el Rigel y sacarlo del agua. Según explicó, la recuperación de una zona operativa también es acompañada por el cuidado del ambiente. “Hoy hay una tendencia en recuperar buques abandonados e inactivos que contienen elementos que, tarde o temprano, terminan dispersos en el agua generando un proceso de contaminación”, dijo. 


La primera etapa se inició en marzo pasado con la limpieza del buque hundido, el cual estaba cubierto con barro, y en mayo fue reflotado. A partir de ese momento se hicieron los trámites legales necesarios ante Prefectura Naval Argentina y se buscó establecer la propiedad del navío o de sus herederos. 


Según explicó Paz, “de las inspecciones técnicas que se hicieron con Prefectura se definió que las condiciones de flotabilidad y de la estructura no permitían que el buque estuviera seguro a flote, por lo cual se definió su fraccionamiento y puesta en seco” para depositar la estructura sobre el muelle. 


El corte del buque se hizo por secciones, en el agua y con el apoyo de una grúa flotante que soporta 125 toneladas de izado. El trabajo requirió de un cálculo muy preciso de ingeniería para evitar que la estructura colapsara mientras se le retiraban sus partes. 
En esa tarea, tener en cuenta el bajo nivel del río también fue indispensable ya que desde el inicio de las tareas, en mayo pasado, a la fecha, el nivel del río bajó en promedio tres metros. “Eso nos implicaba tener que levantar tres metros más el barco para poder ponerlo sobre muelle”, señaló Paz. 
Ahora, los restos del Rigel se encuentran en tierra firme en el Dique I del puerto de Santa Fe y en pocos días serán vendidos como chatarra. 


Ocaso del arenero 


El Rigel era un buque arenero, con un casco de acero de 46,56 metros de eslora, 9 metros de manga y 3,23 metros de puntal. Se hundió a principios del año 2002 en una zona operativa del Dique I del Puerto de Santa Fe. 

 


Las causas del hundimiento se estiman en el rápido repunte que tuve el nivel del río en aquel momento luego de una intensa sequía, lo que no le permitió despegar el casco del fondo, provocando el ingreso de agua por los accesos a la sala de máquinas, y el consecuente colapso del navío. 
Curiosidad.


El ahora exbuque estaba cubierto de un mejillón de origen asiático, conocido como “mejillón rubio”, el cual fue introducido en la década del 90 en el país cuando llegaron pesqueros coreanos. Se trata de una especie que es invasora en la Cuenca del Plata y que al no tener un predador natural genera grandes problemas donde se asienta.

 

Fuente: PRENSA SANTA FE

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